(Rocío que cae del cielo)

Declaración de Maní

¡LA FIESTA DE XUNAN KAAB,

LA FIESTA DE LA VIDA!

 

Maní Yucatán a 28 de Octubre de 2017

 

 

“Para el buen funcionamiento de los ecosistemas       

son necesarios los hongos, las algas, los gusanos

los  insectos… juegan un rol crítico fundamental

para estabilizar el equilibrio de un lugar…

Muchos insectos desaparecen a causa de los agrotóxicos…”

 

Laudato Si’ N° 34, Papa Francisco

 

Reunidos en la Escuela de Agricultura Ecológica U Yits Ka’an, de Maní, Yucatán, hombres y mujeres mayas que trabajamos en la cría y manejo de las abejas meliponas en el estado de Yucatán, hemos celebrado la Fiesta de Xunan Kaab, retomando una antigua tradición narrada en la Relación de las Cosas de Yucatán, de Fray Diego de Landa.

Trabajar con las abejas Xunan Kaab o Kolel Kaab es una actividad que los pueblos mayas hemos heredado de nuestros abuelos y abuelas. Criar y manejar estas abejitas les permitió a ellos:

1. Conocer y respetar la vital relación entre la flora nativa y estas abejitas.

2. Favorecer la polinización para la producción de alimentos sanos y nutritivos.

3. El uso y consumo de esta miel, fortaleció la salud familiar y comunitaria.

4. El respeto y la veneración a los “dueños” de las abejas, les llevó a respetar todo su entorno.

Las comunidades mayas de hoy queremos que esta herencia de nuestros abuelos y abuelas no se pierda. Por eso nos hemos reunido en esta Fiesta de Xunan Kaab, en la que hemos agradecido el don de las abejas meliponas y hemos rogado para que haya una buena floración en los montes de la península, y el éxito de una abundante cosecha.

Queremos en esta declaración, nosotros como productores y productoras indígenas mayas, llamar a todas las personas que habitan en la península de Yucatán a que nos convirtamos en guardianes de las abejas meliponas, que cuidemos su entorno sembrando plantas y enredaderas nativas para que ellas puedan tener su alimento; nos comprometemos a evitar el uso de insecticidas que puedan dañarlas y matarlas, invitamos fraternalmente a sembrar plantas melíferas que son su alimento, y sobre todo, ¡que no eliminemos a estas abejitas silvestres si las encontramos en paredes y árboles cerca de nuestra casa!. La quema intencionada de los montes, el cambio de uso de suelos, la imparable mancha urbana, la ignorancia de autoridades y varios sectores de la población, junto a quienes lucran con esta herencia cultural, entre otros muchos factores, ponen en permanente amenaza a estos maravillosos insectos. Los productos que nos regalan estas abejas no pueden ser vistos únicamente como una mercancía, explotándolas irracionalmente. Estas abejitas, y otras tantas que no tienen agujón, son muy importantes para la conservación del equilibrio de la naturaleza y para la agricultura en nuestra península; la vida de ellas está siendo cada vez más amenazada. ¡Si perdemos nuestras abejas nativas, perdemos nuestra salud    y la salud de nuestra Hermana Madre Tierra!

El bienestar que nos regala la meliponicultura se ha mantenido en el tiempo, como un cordón umbilical del cual nuestra cultura maya se endulza; es parte de nuestro modo de vivir: ver el mundo en equilibrio, manteniendo nuestro espíritu inquebrantable ante las adversidades.

Los abajo firmantes exigimos a los tres niveles de gobierno hacer su mayor esfuerzo para conservar el entorno vital de estas abejas, además exigimos que la miel de la abeja melipona sea reconocida como miel, ya que no es así actualmente, de manera que la regulación del precio de su comercio sea justa en el nivel nacional e internacional y se apoye directamente a los y las campesinas mayas en esta actividad, todavía arraigada en nuestra cultura maya. Hacemos un llamado a las autoridades para que apoyen directamente a los pequeños productores y productoras mayas. Que se prohíba y castigue el uso y repartición de pesticidas y agrotóxicos que están acabando con las abejas, así como detener la siembra de transgénicos en nuestra región.

 

Celebrar a nuestras abejitas, es reconocer su invaluable aporte para nuestra existencia, pero también es una responsabilidad para demandar un ambiente digno para ellas. Exigimos una vida sana no solo para las personas sino para nuestras abejitas sin agujón. ¡Defendiendo a estas abejitas, defendemos la Vida!

 

 

 

 

Deja un comentario