(Rocío que cae del cielo)

La Fiesta del Intercambio de Saberes y de Semillas Criollas Maní 2019

27 DE ABRIL

Desde que iniciamos este proyecto denominado UYK, nos hemos religado invariablemente con las semillas criollas; desde aquellas primeras “pizarras” de campo, en los atrios y/o huertos de las iglesias a donde acudíamos a aprender y compartir nuevas y antiguas prácticas con numerosos campesinos y campesinas de la región, hasta las practica de polinización controlada con diversos maíces o el ejemplar trabajo de las mujeres de Mayapán con el resguardo, multiplicación y compartición de sus semillas de chile y cebolla, entre otras muchas prácticas. Y luego, gracias al ejemplo y tenacidad de compañeras y compañeros nos avocamos a mirar, en la insignificancia y pequeñez de las semillas, a un nuevo sujeto emergente: las semillas y de manera radical, las semillas criollas. Con toda la carga política que esto supone: selección, siembra, cosecha, conservación e intercambio de estas semillas. En una palabra la propiedad comunitaria de estas semillas. El legado que Don Antonio Mukul (+) nos dejó, ha sido fundamental para la defensa de estas semillas.

Optar por las semillas criollas y/o nativas no es solo un acto ecológico y medioambientalista, sino que es un acto netamente político. Reclamar y defender desde las comunidades y pueblos originarios la propiedad intelectual de nuestras semillas nativas es un acto revolucionario y una muestra de las luchas que las comunidades están dando hoy frente a imperio de las semillas transgénicas y genéticamente modificadas.

En diferentes sitios arqueológicos del mundo se han encontrado evidencias del uso de numerosas semillas que los pueblos antiguos incluyeron en su dieta, desde los túneles y pasadizos subterráneos de Teotihuacán hasta “los granos antiguos… que proceden de Gesher Benot Ya’aqov, en Israel donde señales de fuego controlado datan de hace 790,000 años… ahí los investigadores desenterraron un pequeño manojo de semillas quemadas”[1]. En el área maya peninsular también se han encontrado evidencias, sobre todo de semillas de maíz. Hace unos días se encontró en Chichén Itzá un espacio subterráneo con evidencia de semillas[2].

Pero con todo y su fuerza interior, las semillas por sí solas son poca cosa si no están debidamente acompañadas de tierra fértil y de agua. La Fiesta de las Semillas nos brinda la oportunidad de reflexionar e intercambiar experiencias sobre el uso, la disponibilidad y la calidad del agua con la que trabajamos en nuestras siembras. Pareciera implícito el binomio semillas/agua, pero queremos, desde nuestra humilde experiencia, sentar las bases para asumir compromisos de mejorar nuestras prácticas agrícolas. El año pasado (22 de Marzo de 2018), la ONU trazó una ruta para celebrar la Década del Agua y en su último informe, El estrés hídrico y migración, advierte cómo prácticas agrícolas ineficientes contribuyen para la situación crítica que ya se vive en numerosos países con respecto al agua. Desde UYK queremos sumar esfuerzos y llegar a compromisos de un cuidado medioambiental, no solamente cuidar y defender nuestras semillas criollas, sino también el agua, este maravilloso elemento que es vital para nosotros y nuestros sembradíos.

Intercambio de saberes

Las semillas, además de ser alimento, son saberes acumulados a base de experiencia y tenacidad. Nuestra Fiesta de Semillas quiere priorizar esta realidad. Ofrecer la palabra y la experiencia de productores y productoras dirigida a los y las participantes, compartir aciertos, dudas e inquietudes; aprender juntos y de quienes están en el campo experimentando a diario su conocimiento. Por ese motivo contaremos con la participación de tres productores/as experimentados.

Las semillas también son una metáfora del ciclo de la vida: sembramos semillas y éstas crecen, se reproducen y mueren finalmente, no sin antes haber irradiado vida y esperanza. Para este año, proponemos hacer énfasis, no sólo en los abuelos y abuelas que se nos han adelantado, sino también mirar a los jóvenes como semillas y retoños; es muy importante que cada comunidad participante venga con un grupo representativo de muchachas y muchachos.

Igualmente en nuestras comunidades hay personas que son cuidadores/as de otros oficios y saberes ancestrales, tales como ser parteras y sobadores/as. Proponemos una mesa de diálogo con ellas y quizá alguna práctica.

Cada grupo participante trae para compartir un platillo de comida preparado con alguna de las semillas que lleva y explica su preparación. Los saberes y conocimientos son también semillas que hemos de cuidar, conservar y compartir.

Intercambio de semillas

Una de las características más distintivas de nuestra Fiesta de Semillas es el intercambio de las distintas variedades de semillas; el “k’ex” más que un simple trueque es una manera de respetar nuestra cultura e idiosincrasia; fundamentalmente se trata de un rito maya, en donde uno intercambia alguna cosa por otra del mismo valor. Se trata de una forma de economía en la que el dinero no es lo prioritario, sino el valor de las cosas que llevemos para intercambiar. Por ese motivo, hemos decidido descartar de la participación en esta fiesta a los grupos que han manifestado su interés exclusivo por la simple venta de semillas; esta fiesta no es para vender semillas. Quizá puedan encontrar cabida en otras ferias parecidas, pero no en ésta.

Trabajo previo

Para participar en este evento es necesario plantear con anterioridad en el grupo dos cuestiones:

1. ¿Cuáles son las ventajas de sembrar diversidad de semillas criollas en nuestros campos?

2. Traer Fotografías de los sistemas de riego que se han instalado en todas las familias que participan del Proyecto “Cultivando el Buen Vivir”, señalando en una frase las ventajas que experimenta cada familia. La respuesta-síntesis la llevamos en dos cartulinas y se comparte durante la Fiesta.

Programa

COORDINACIÓN GENERAL: Rosita López Valentín y Moisés Dzul Chuc

8.30/9.00         Registro y acomodo en los espacios (Noemí Tuz y subsede de Peto). Entrega de registro de inscripción (cada grupo entrega el formato de inscripción que con anterioridad se les entregó. Revisar el del año pasado y adecuar)

9.30                 Ceremonia y bendición de semillas (Don Mario y Alejo. Altar para las semillas)

9.45/11.00       Introducción a los trabajos del día (Coordinadores)

DE MANERA SIMULTÁNEA:

Todos: Inicio del intercambio. Degustación de platillos

Todos: Se dispone de un salón para que parteras y sobadoras hablen de su trabajo y puedan ofrecer alguna práctica. Hay una partera en el Oriente y una el Sur. (Coordina Nebi y Hermelinda).

Todos: Diálogo hacia un mejoramiento genético del cerdo pelón mexicano (Coordina: Wilbert Trejo)

Todos: Poyección de vídeo sobre la cosecha de agua lluvia en lengua maya. En el laboratorio Bernardo Xiu Uc (coordina: Mónica Chavez)

Jóvenes: Recorrido por las distintas áreas: Hortalizas, Meliponario, Biodigestor, Laboratorio. Al terminar: Mesa de diálogo entre jóvenes: Papel y desafío de los jóvenes en las luchas y reclamos de nuestro pueblo y en agroecología. (Eduardo, Guty)

Niños/as: Salón para niños/niñas (Roselli y su equipo de epigrafistas, Karina)

(Las acciones para niños y jóvenes podrían extenderse más allá de las 11. Pero a las 12 todos tenemos que estar en el espacio común.)

11.00/12.00     Mesa Panel con tres productores que comparten sus experiencias (Coordina: Javier Aguilar)

12.00/13.00     Espacio lúdico y principales conclusiones de los niños y de los jóvenes. Cada grupo expone sus 2 cartulinas, elaboradas en el trabajo previo. (Coordinadores generales)

13.30               Entrega de semillas para cada comunidad. La dirección entrega un paquete de semillas. (Coordinan Nico Castillo y Alejo Vázquez)

14.00               Comida. Mientras todos comemos, un grupo de niños y niñas de Maní  bailarán jarana. (coordinan: Emilio Torrez y Alfredo Serralta)

Indispensable registrarse para exponer:
tilo@uyitskaan.org alfredo@uyitskaan.org
tel. 9992420566

[1] El triunfo de las Semillas. Hanson. Pág. 50

[2] A 2.5 km del Castillo de Chichén, se encontró en la cueva de Balam Ku “incensarios y vasijas con restos carbonizados de alimentos, semillas, jade, conchas y huesos…” algunos investigadores proponen que pudieran datar del 700 a 1000 AC